Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2017

Destello lunar

Venturosa noche de demencia angelical Fuegos artificiales reventando En las membranas del corazón Dulce niña tatuada de fuego, Estatua viviente de lujuria mágica. ¡Ah! Amor. Somos hijos del cielo y del infierno ¿No sientes la bendición de Luzbel? ¿No sientes toda una fauna crepuscular Intentando escapar de tus venas? ¿No sientes los tentáculos de la pasión Ahogándose como un cerdo moribundo? ¡Oh! Extraño tiempo de constelaciones moradas Brotando de mi sexo como un big bang. ¿Sabes que mañana seremos Las cenizas de este instante?   Francisco Jaymes .

Adoración

Tus manos presurosas se afanaron y luego, Como un montón de sombra, cayó el traje a tus pies, Y confiadamente, con divino sosiego, Surgió ante mí tu virgen y suave desnudez. Tu cuerpo fino, elástico, su esbelta gracia erguía. Eras en la penumbra como una claridad. En un cálido velo, que toda te envolvía, La inefable dulzura de tu serenidad. Con el alma en los ojos te contemplé extasiado. Fui a pronunciar tu nombre y me quedé sin voz… Y por mi ser entero pasó un temblor sagrado, Como si en ti, desnuda, se me mostrara Dios. Manuel Magallanes Moure .

¿Para quién es el porno?

La pornografía es una industria al alcance de todos, desde publicaciones que encontramos diariamente en los periódicos en el metro, puestos de revistas, puestos exclusivos de películas sobre Av. Insurgentes y, debo admitir que nunca conocí más categorías de películas pornográficas hasta que trabajé en un cibercafé, donde, además de ver el contenido buscado en las pantallas de aquellos que solicitaban alguna asesoría con la computadora o quienes gustaban de pasarse de listos con los chicos y chicas jóvenes que laboraban en el lugar –de ahí el chiste local de que en el cibercafé ofrecíamos el servicio de la mano amiga-, también hubo ocasiones en que debía entregar impresiones de fotografías de mujeres con un cuerpo alterado de manera grotesca, en una posición completamente abierta y poco natural, desnudas y exponiendo su sexo para la satisfacción del espectador. Incluso como broma hicimos una señalización usando estas imágenes para que los clientes se guiaran en el establecimiento, he

Flores para Zianya

Aún te recuerdo así Te recuerdo desnuda en aquel cuarto Las mariposas de trapo revoloteando Y tú, inmaculadamente bella Zianya, mi mejor embrujada Rodeada de fantasmas sin encanto Y entonces el amor era como un niño Que todavía no nacía muerto Y entonces tu nombre era mi única oración Te recuerdo desnuda, Zianya Dándome una mamada Entre el silencio y la lujuria A punto de estallar Y nada se comparaba A ese lento veneno de orgasmos y versos Diluyéndose En la más dulce gota de nuestro placer Poderosas flores en tu vientre infecundo Y en la ventana las luces El cadáver de la ciudad en estado de gracia Te recuerdo con tus ojos tatuados de jeroglíficos Que nunca me interesó resolver Tomados de la mano perdidos en el sueño Como caimanes en agonía sobre la nieve Y esta noche tendrás tu poema Por qué de alguna manera sé que Mis palabras te alcanzan. Las mejores horas son aquellas perdidas Las horas sin retorno, Zianya Porque el único p

Tequila y sanitarios

Era el 15 de septiembre, en la universidad se acostumbra a organizar fiestas cada que se nos permite tener días libres. En esta ocasión la fiesta se organizó en casa de Gabriel, joven excéntrico y popular, aunque no sienta simpatía por muchos a su alrededor. Hizo un gran esfuerzo en la ambientación, colgó cortinas de tulle para dividir las habitaciones y la música variaba según el área, series de luces adornaban con diferentes colores y dejaban un ambiente a medio iluminar, que con el alcohol y la efervescencia de las hormonas despertaban el instinto juvenil de la cacería nocturna. Todos vestíamos nuestras prendas más llamativas, con la expectativa de llamar la atención, nos vendíamos al más ardiente postor. Me trasladé a la habitación más amplia, cuando corrí el velo de tulle negro, me encontré de frente con un muchacho que en la facultad siempre me veía con desdén, sin embargo, en ese instante se mostró muy sorprendido, cosa que me dió satisfacción. Hice un ademán para saluda

Alicia en el país de las porquerías.

Alicia La dulce niña En la penumbra de su cuarto Se contempla al espejo desnuda Mientras disgrega su deseo En la metamorfosis de la masturbación.

Dice él.

Le pedí una mirada, y al mirarme Brillaba en sus pupilas la piedad, Y sus ojos parece que decían: ¡No puedo darte más!

Ella dice.

Sus ojos suplicantes me pidieron Una tierna mirada, y por piedad Mis ojos se posaron en los suyos… Pero él dijo: ¡más!

Buy me a drink

Buy me a drink
Buy me a drink